Buenas! Soy Elena Cruces, nací en Vigo en noviembre del 83.  Soy la creadora de este blog y de la marca Mobility Power y WellFitness.

Me gustaría contarte algunos de los sucesos de mi historia personal que resultaron claves para emprender este proyecto y por los que decidí convertirme en entrenadora personal.

Como muchas otras personas yo también caí en las redes del sedentarismo y la comida basura, y sufrí las consecuencias. Afortunadamente en mi caso casi todas fueron reversibles porque reaccioné a tiempo. No quiero imaginarme que habría sucedido de haber continuado ese camino, pero apuesto a que mi destino no hubiera sido el mismo.

Sé en mis propias carnes que no es sencillo luchar contra los malos hábitos, ignorar los mitos sobre nutrición y el ambiente obesogénico en el que vivimos. Se necesita mucho más que fuerza de voluntad, es imprescindible un cambio de mentalidad que te haga asumir que es un estilo de vida; un cambio de hábitos. 

Como dijo Ortega y Gasset "“Yo soy yo y mis circunstancias”. Así que por mucho que a nuestro cerebro le gusten las verdades absolutas, ya te digo desde este momento que no todo es blanco o negro, existe una escala de grises

Tú eres único, tienes unas necesidades, unos objetivos y tus propios gustos... por lo que probablemente aquí no encuentres el plan de entrenamiento definitivo, pero sí herramientas e información que te pueda ser útil para determinados casos y momentos, que te ayudarán a restablecer tu funcionalidad y aumentar tu rendimiento.

El declive

La verdad es que siempre he disfrutado con la práctica del deporte. Desde el colegio hasta la universidad aprovechaba cualquier situación para correr, bailar, jugar al futbol y baloncesto, andar en bici,... pero tras esta etapa me volví bastante inactiva y a los pocos años sentí las consecuencias de esta conducta.

Fue a los 25 años cuando empecé a sufrir un sobrepeso más severo y aparecieron los primeros dolores de espalda. Hice algunos vagos intentos por resolver ambas situaciones pero sin demasiado éxito.

Si te soy sincera al principio buscaba excusas ajenas a mí. No asumía mi propia responsabilidad sobre comportamientos como pasarme horas sentada casi sin moverme y atiborrarme cada cierto tiempo de comida basura. A día de hoy tengo claro que sin duda fueron los principales factores, pero no los únicos.

Al principio culpé al hecho de que nací sin tiroides y a los médicos que no lograban ajustarme correctamente la medicación, es decir, me autoengañaba justificando que mis kilos de más eran causa únicamente del hipotirodismo... 

Luego se volvió un problema recurrente, cada cierto tiempo buscaba soluciones, ayuda y asesoramiento; recurrí a endocrinos, al médico de cabecera, y hasta a NaturHouse. Todos me facilitaban dietas hipocalóricas qué además de recortar exageradamente las calorías, tenían como referencia la pirámide alimentaria impuesta por la industria.

En la dieta se priorizaban los carbohidratos refinados, había un exceso de ultraprocesados (fiambres, mermeladas light, refrescos light...), se restringían las grasas naturales y no le daban la importancia suficiente a la cantidad de proteína necesaria para no perder masa muscular ni al ejercicio físico, pues se quedaban en la recomendación habitual de caminar una hora diaria, natación,...

Por otra parte, los planes de entrenamiento que me facilitaban en el gimnasio hacían demasiada insistencia en el cardio y en ejercicios de fuerza con máquinas con cargas muy ligeras o con "las pesitas rosas". A eso se le sumaba la falta de personalización y orientación. Todas estas circunstancias no suponían una gran motivación y provocaba que abandonara el ejercicio tras un par de meses.

Así pasaban los años y no lograba los resultados que buscaba, lo único que conseguía con este tipo de alimentación y ejercicio físico era destruir músculo, pasar hambre, tener ansiedad y acabar frustrada al darme cuenta de que no alcanzaría mis objetivos. 

Ahora me doy cuenta de que todas aquellas estrategias eran insostenibles a medio y largo plazo, y que era normal que volviera a recaer en mis hábitos anteriores con el consecuente efecto rebote.

El resurgimiento

Entonces varios sucesos lograron que a los 29 me sintiera preparada para afrontar y resolver esa situación.

Hubo un primer punto de inflexión, cuando la báscula marcó casi 74 kg. Fue un bofetón que me devolvió a la realidad. Había llegado el momento de ponerme seria y recuperar mi físico. Ahí tomé la decisión irrevocable de adelgazar, para lo cual también tuve que cambiar aquellas circunstancias personales que lastraban cualquier posible cambio duradero ya que incrementaban mi estrés y ansiedad.

Pero tampoco está vez acerté con el camino correcto, volví a recurrir de nuevo a los clásicos de dieta y entrenamiento. Como estaba más motivada, conseguí aguantar durante 6 meses. Así llegué a bajar hasta los 62 kg, pero los resultados eran engañosos, había perdido grasa pero también mucha masa muscular.

Debido a que no podía reducir más calorías y mi metabolismo se había estancado, veía como lentamente iba recuperando parte del peso perdido... Pero esta vez me negaba a rendirme de nuevo, tenía que buscar alguna alternativa. Ya lo dijo dijo Einstein: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”

Me puse a indagar por la red hasta que descubrí nuevas filosofías y puntos de vista sobre como mejorar la salud desde el punto de vista evolutivo que me resultaron muy interesantes y mucho más lógicas.

Empecé a aplicarlas a mi día a día y todo empezó a encajar, cada vez me sentía más a gusto con mis nuevos hábitos y mi organismo respondía favorablemente. Entonces mi interés por el campo de la salud fue creciendo y empecé a leer y aprender sobre nutrición, neurología, metabolismo, entrenamiento, movilidad, descanso, inteligencia emocional y social,… (y sigo en ello ;)).

La transformación

Lo que empezó siendo un cambio físico también me afectó a otros niveles. Mis ganancias de fuerza y resistencia no solo se produjeron a nivel físico, también empecé a notarlas a nivel psicológico y emocional. 

A los pocos meses empecé a sentir que mi trabajo como administrativa no me llenaba. Y aunque también me asustaba hacer otra modificación drástica en mi vida, ésta sucedió.

No sé si atraemos lo que necesitamos en cada momento, pero creo que de alguna manera, aunque fuera inconscientemente; provoqué los demás cambios que necesitaba, y finalmente, recién cumplidos los 32, hubo una segunda vuelta de tuerca, esta vez a nivel profesional.

Aproveché un inesperado fin de contrato como una oportunidad para reorientar mi vida. Había llegado el momento alejarme de los números (informática y administración) que siempre había considerado un medio para ganarse la vida pero no una vocación. Me conformaba con ser competente, responsable, hacer bien mi trabajo y cobrar a fin de mes.

Realmente es díficil sentir plenitud cuando vendes tu tiempo y una parte de tus competencias y sólo recibes a cambio un sueldo. Yo sabía que tenía mucho más aportar y que mi experiencia podría ayudar a otras personas.

Necesitaba que hubiera coherencia en todos los planos de mi vida.

El desenlace

Tras ese suceso en noviembre de 2015 tuve claro que era el momento de crear, desarrollar y emprender mi propia propuesta profesional.

Pero la experiencia personal por sí sola no ofrecía demasiadas garantías para emprender este nuevo proyecto. No quería conformarme con ser una historia más de superación personal.  Así que me puse a estudiar Técnico Superiorde Animación de actividades físicas y deportivas (TAFAD)

Debido a que la formación profesional me parecía bastante genérica, la fui complementando a lo largo de estos dos años con diversos cursos para profundizar en áreas más específicas; nutrición deportiva, coaching, neurociencias, entrenamiento funcional, flexibilidad, recuperación de lesiones,... 

Inicialmente quise darle un enfoque global, pero según fui avanzando me di cuenta de que podía aportar más valor si me especializaba en un área que me apasionara; en mi caso fue el entrenamiento de fuerza, la readaptación funcional y la prevención de lesiones.

Por este motivo para realizar las prácticas formativas elegí un centro de fisioterapia llamado ParaSanarte donde colaboré en la recuperación y readaptación funcional de varios pacientes con resultados bastante satisfactorios para ellos y para mí. 🙂

Sin salud no hay progreso

Durante estos últimos 3 años he experimentado distintas disciplinas: Paleotraining, kettlebell sport, entrenamiento funcional y powerlifting. Y también he realizado bastantes programas y métodos de entrenamiento: Efecto Kettlebell, Guerrera Espartana, Unbreakable y Ring Master de Fitness Revolucionario, Fuertafit de Sergio Peinado, 5/3/1 de Jim Welder, 5x5,...

He progresado a buen ritmo sin grandes dificultades. Sin embargo, una vez llegado a un nivel intermedio de fuerza empecé a notar estancamientos en ciertos movimientos y a padecer bastantes molestias que requirieron varias visitas al fisio.

Temía lesionarme si no tomaba medidas, así que me puse en manos de un entrenador experto en movilidad que detectó una serie de carencias y descompensaciones que había generado durante esa etapa sedentaria y que se incrementaron con el trabajo de oficina.

Durante este período de readaptación funcional me di cuenta de la importancia de "moverse bien, para luego moverse a menudo" (Gray Cook) o lo que es lo mismo calidad, antes que cantidad.

Al mismo tiempo me coincidieron varias formaciones que iban encaminadas en la misma dirección y partían de esos mismos principios:  evaluar, detectar y corregir hasta recuperar los patrones de movimientos correctos para después ganar fuerza en ellos.

Todas estas circunstancias; mi experiencia personal y el conocimiento que iba adquiriendo en esos cursos; determinaron mi dirección en el campo del entrenamiento y a partir de ahí decidí volcar mis esfuerzos en adquirir conocimientos y experiencia en el campo de la prevención y recuperación de lesiones

En mi ámbito veo día a día como muchas personas por desconocimiento se lesionan o tienen miedo a hacerse daño y pierden el interés en hacer ejercicioRealmente si supieran y sintieran todos los beneficios que se están perdiendo al renunciar a mejorar su movilidad, su fuerza y aumentar su masa muscular no habría día que no les apeteciera moverse.  

Por eso procuro no solamente limitarme a divulgar conocimiento y dar consejos para llevar una vida sana sino también dar ejemplo en mi día a día. 😉

Aunque en el blog me centro principalmente en el ejercicio físico, también trato de llevar una adecuada nutrición y tener suficiente descanso para poder disfrutar de una buena salud y bienestar. Además procuro mantener una actitud mental positiva, desarrollar mis cualidades personales y aportar mi granito de arena para hacer de este mundo un lugar un poquito mejor. ^^