Mejora tus destrezas gracias a las líneas funcionales

Por Elena Cruces|17 junio, 2018|ADM, Blog

Hasta el momento hemos visto como diversas cadenas miofasciales conectan desde varios planos los pies con la cabeza y los brazos con el tronco.

Sé que podría parecer que cada cadena miofascial funciona de forma separada e independiente y que por tanto sería contradictorio haber empezado a tratar esta temática con la afirmación de Aristóteles: "El todo es más que la suma de las partes".

Por eso ha llegado el momento de abordar las cadenas funcionales y la cadena espiral que por su carácter integrador sirven de conexión entre la cadena posterior, frontal superficial, laterales y todas las de los brazos.

En este artículo trataremos las líneas funcionales, su composición, cómo intervienen en el movimiento y también te propondré ejercicios para restablecerlas y hacerlas más eficientes.

Posición y morfología de las líneas funcionales

Las líneas funcionales discurren por el tronco para unir los miembros superiores con los inferiores a través de tres vías anatómicas:

  • Dos líneas funcionales frontales y dos líneas funcionales posteriores que conectan cada brazo con la pierna del lado contrario formando una cruz a nivel de la pelvis.
  • Dos líneas laterales que enlazan la parte inferior del hombro con la parte interna de la rodilla del mismo lado.

Respecto a su composición:

  1. Las líneas funcionales posteriores (LFP) están integradas por dorsal ancho, glúteo mayor y vasto lateral. Estos músculos están vinculados a través de la fascia toracolumbar, la fascia sacra y el ligamento rotuliano.
  2. Las líneas funcionales frontales (LFF)  están formadas por borde inferior del pectoral mayor, la vaina lateral del recto del abdomen y el aductor largo.
  3. Las líneas funcionales homolaterales (LFL) están constituidas por el borde externo del dorsal ancho, el oblicuo externo y el sartorio.

Debido a la velocidad que alcanzan las actividades en las que están involucradas poseen una mayor proporción de fibras rápidas.

Movimientos de las líneas funcionales

Estas vías anatómicas; a diferencia de las cadenas posteriores y laterales, no realizan tareas de estabilización en la postura en bipedestación, pero sí participan en el patrón de la marcha procurando el equilibrio contralateral entre el hombro y la cadera en cada paso.

También asume este papel cuando el brazo trabaja por encima de la cabeza debido a que regulan la posición de las articulaciones de la cintura escapular. Por último, ayudan a estabilizar el tronco cuando las piernas ejecutan gestos rápidos cómo patadas o saltos unipodales.

La razón principal por la que se las denominó "funcionales" es que intervienen en todas las tareas de tipo explosivo como son los lanzamientos, patadas, saltos, golpes,... donde según la acción efectuada su objetivo será contrarrestar o impulsar a su homólogo, es decir, a la pierna o brazo del lado contrario.

Gracias a su intervención logramos aumentar la potencia y la precisión durante la ejecución de estas destrezas ya que nos permite aumentar la palanca de movimiento.

Un par de ejemplos serían el fútbol donde utilizamos el cambio de peso de los brazos para estabilizar el tronco y con ello ganar impulso de la pierna al chutar el balón. En cambio en el tenis, nos aprovechamos del movimiento de rotación de la pelvis para ganar fuerza para golpear de revés.

Limitaciones de rango en las cadenas funcionales

Al manifestarse en gestos tan frecuentes no suele ser habitual padecer rigidez o acortamiento en estas líneas, pero sí se pueden dar en casos donde hay sobreuso como en deportistas que utilizan implementos (raquetas, sticks,...) que siempre generan una rotación en el mismo sentido del golpeo.

También puede afectar a personas sedentarias que pasan mucho tiempo frente al ordenador, conduciendo o realizando acciones donde uno de los brazos tenga que estar extendido y adelantado. En estos casos podrían generar una acercamiento de un hombro a la cadera del lado opuesto.

Moviliza tus líneas funcionales

Pero antes de pasar a ejercicios complejos o dinámicos sería recomendable practicar tumbado boca arriba en el suelo o en un banco. El objetivo es aprender a coordinar de forma simultánea el movimiento del brazo y la pierna contraria mientras elevamos ambos al techo. Podríamos practicar realizando un Dead Bug para mejorar la contracción de la línea funcional frontal (LFF).

Si en cambio queremos elongar la LFF, nos colocaremos de rodillas y llevaremos el tronco hacia arriba y atrás aplicando una ligera rotación hacia el brazo que se extiende.

Cuando nuestro propósito es elongar una de las LFP podemos practicar con el "Triángulo de Yoga" procurando acercar lo máximo posible la mano al tobillo. Y para trabajar ambas LFP a la vez, sería idóneo el "Molino (Windmill)" para movilizar ambas LFP logrando una contracción de la superior y elongación de la inferior. 

Además con este último ejercicio podremos progresar hacia el fortalecimiento de las líneas funcionales añadiendo cargas en un brazo o en ambos tal y como explico en el vídeo.

Entrena tus destrezas básicas

Tal y como sucedía con la cadena anterior y la posterior, los movimientos que contraen una de estas líneas elongan la opuesta y viceversa. En el caso de las líneas funcionales ocurre exactamente lo mismo.

Si hay un ejercicio idóneo para incrementar la eficacia en todos los aspectos de las líneas funcionales son los lanzamientos de objetos (jabalina, pelota,...) donde al llevar el brazo hacia atrás para preparar el lanzamiento del objeto provocamos una contracción de la LFP y elongación de la LFF. Posteriormente, durante el movimiento para imprimir velocidad y soltar dicho objeto se invierten las condiciones de tensión de dichas líneas, es decir; la LFP se estira y la LFF se contrae.

Es evidente que el movimiento y la estructura están estrechamente vinculados. Podría decirse que nuestro físico ha evolucionado de acuerdo a las acciones en las que mejorar nuestra eficiencia en los mecanismos de supervivencia de lucha y huida. 

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Ahora tenemos buenas razones para no limitarnos a levantar pesos en el gimnasio e incorporar saltos y lanzamientos como parte de nuestro entrenamiento. Además los ejercicios con kettebells: swing, clean, snatch y jerk; por su componente balístico y explosivo, vistos desde la perspectiva de las cadenas miofasciales resultan todavía más interesantes.

Bibliografía

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