A diferencia de los mamíferos cuadrúpedos cuyas extremidades superiores se sitúan en la parte frontal del tronco, en nuestro caso los brazos cuelgan del esqueleto mientras estamos de pie. Por tanto poseen menor estabilidad al no estar integrados en la columna vertebral como sí sucede con la cadera y las piernas, pero otra parte esto favorece un mayor rango de movimiento y nos posibilita una mejor manipulación de los objetos de nuestro entorno.

También en relación a su posición no conviene olvidar que los brazos poseen un peso considerable y tienen una alta participación en las labores diarias:: empujar, traccionar, sostener, estabilizar, manipular, golpear, transportar... y son especialmente importantes para realizar tareas de motricidad más fina como escribir, teclear, dibujar, coser,...

Y ya sea debido al sobreuso o a las posturas que tenemos que adoptar durante esas actividades que con frecuencia se produzcan molestias y dolor en la zona media y alta de la espalda. 

Incluso puede desembocar en una modificación más permanente de las estructuras anatómicas generando hipercifosis, hombros adelantados y el desplazamiento anterior del cuello.

En la imagen puedes ver un ejemplo evidente, pero que podría ser perfectamente sustituido por cualquier persona que lleve unos años desempeñando un puesto de oficinista o informático.

Pero desgraciadamente ya no es un tema que solo afecta a los adultos. Muchos adolescentes ya comienzan a sufrir estas alteraciones posturales por la gran cantidad de horas que pasan frente a pantallas de móviles y ordenadores, la vida de estudiante donde predomina estar sentado y la falta de actividad física. 

Revertir una parte de estos daños requiere realizar ejercicio físico, movernos más a menudo y al mismo tiempo reducir el tiempo que pasamos realizando las tareas mencionadas. 

Comprender la composición y  funciones de los meridianos miofasciales de los brazos nos puede aportar algunas soluciones interesantes y efectivas de como mejorar y prevenir diversas patologías relacionadas.

Distribución de las cadenas miofasciales en los brazos

Al igual que pasaba con el tronco y las piernas, en los brazos también existen dos vías anatómicas en el plano sagital; la anterior y la posterior, pero además dentro de las mismas se puede diferenciar una cadena miofascial superficial y otra profunda.

De tal forma tenemos:

  • Línea Anterior Superficial de los Brazos (LASB)
  • Línea Anterior Profunda de los Brazos (LAPB)
  • Línea Posterior Superficial de los Brazos (LPSB)
  • Línea Posterior Profunda de los Brazos (LPPB)

Con respecto al movimiento del brazo, que una línea tenga más o menos protagonismo va a depender de dos factores y de sus diversas combinaciones:

  • De la posición neutra (línea superficial) o prona (línea profunda) que adopte el brazo desde el hombro.
  • De si es un movimiento de empuje (línea anterior) o de tracción (línea posterior).

Línea Anterior Superficial de los Brazos (LASB)

Está formada por los siguientes músculos: el pectoral mayor, el dorsal ancho y el grupo flexor de los dedos de la mano. Está conectada por el tabique intermuscular medial y el túnel carpiano.

La LASB participa en la posición del brazo en toda la variedad de movimientos por delante y al lado del cuerpo, y en la función de prensión o agarre de la mano junto con la LAPB.

Precisamente destaca la función del pectoral y el dorsal ancho que proporcionan la fuerza necesaria para generar la aducción y extensión del brazo.

Ejemplos característicos en el deporte son la braza en natación, un globo de tenis o un golpe de antebrazo de voleibol.

Línea Posterior Superficial de los Brazos (LPSB)

Los músculos que la integran son trapecio, el deltoides y el grupo extensor de los dedos. Los dos últimos se encuentran unidos por el tabique intermuscular lateral.

La principal tarea de esta línea es regular el movimiento generado por la Línea Anterior Superficial (LASB). También se encarga de controlar la elevación lateral del brazo (abducción del hombro).

Esta segunda función puede verse comprometida ante una falta de movilidad torácica o ante la existencia de adherencias alrededor de la escápula.

Línea Anterior Profunda de los Brazos (LAPB)

Está compuesta por el pectoral menor, el bíceps braquial y los músculos tenares. Estos músculos se encuentran unidos por la fascia clavipectoral, el borde anterior del periostio del radio y los ligamentos colaterales radiales.

La LAPB funciona como una línea de estabilización que va desde el pulgar hasta la región anterior del tórax. También participa en la prensión, pero en este caso se ocupa del importante papel que tiene el pulgar en el agarre.

Actúa cuando se estiran los brazos en la línea horizontal o por encima de la misma, como sucede en un golpe de derecha o remate en el tenis y cuando hacemos dominadas o nos colgamos.

Línea Posterior Profunda de los Brazos (LPPB)

Está constituida por el romboides, el elevador de la escápula, el redondo menor, el manguito de los rodadores (el subescapular y el infraespinoso), el tríceps braquial y los músculos hipotenares. A nivel conectivo se encuentran unidos por el periostio del cúbito y los ligamentos colaterales cubitales.

Tiene una función similar a la línea lateral en las piernas. Esta cadena miofascial se coordina con la Línea Anterior Profunda (LAPB) para ajustar el ángulo del codo (flexión y extensión respectivamente) con el objetivo de proporcionar estabilidad desde el borde externo de la mano hasta la región posterior del hombro.

Alteraciones anatómicas ocasionadas por las líneas de los brazos

Las más habituales están relacionadas con la tensión generada por el pectoral (especialmente el menor) y el dorsal ancho. Al ser grupos musculares tan potentes, generan una tracción del hombro hacia delante y abajo lo que modifica la posición neutra de la escápula, elevando la parte inferior (escápula alada).

Este desequilibrio provoca una limitación en el movimiento de flexión y rotación externa del hombro. Por tanto cuando queramos ejecutarlos tenderemos a generar dos compensaciones:

  • Al estirar el brazo hacia arriba involucraremos músculos que no deberían participar y cuya función principal es ocuparse de postura del cuello y la cabeza, tal y como vimos en el artículo sobre las cadenas laterales
  • También es común que al realizar un press de hombro nos veremos obligados a compensar esta limitación con una hiperextensión de la columna, elevando la caja torácica y acentuando en exceso la curvatura lumbar. Esto último generará una carga excesiva a la columna lumbar que acaba resintiéndose al soportar una tensión que no debería tal y como se aprecia en esta foto.

Posición de la escápula y equilibrio postural

La movilidad de la escápula es fundamental para que nuestros brazos puedan realizar adecuadamente sus funciones. Por una parte debe coordinarse con la clavícula para aportar estabilidad a la cintura escapular (articulación acromioclavicular) y por otra debe controlar y regular la posición del húmero que se caracteriza por su gran movilidad (articulación glenohumeral).

Si observamos la imagen, la posición y funcionalidad de la escápula depende del equilibrio de entre todos los músculos y tejidos blandos que la rodean. Cualquier tensión excesiva; ya sea concéntrica (bloqueo corto) o excéntrica (bloqueo largo), de un músculo próximo alterará su posición neutra.

Un desequilibrio frecuente es la escápula alada (rotada e inclinada) sobre el toráx. Se origina generalmente por un acortamiento del pectoral menor que tira de la escápula lateralmente y hacia arriba.

Esta patología ocasiona además de una distensión del trapecio (bloqueo largo), una serie de compensaciones posturales que desembocan tarde o temprano en problemas en el tunel carpiano, el codo, el propio hombro, junto con puntos gatillo o dolor crónico en la zona de los trapecios.

Por otro lado también es habitual en personas con hipercifosis que tengan un serrato acortado que tira de la escápula provocando la distensión del romboides, y ocurre lo contrario en personas con una falta de curvatura torácica.

Elongación de la línea de los brazos

Tenemos tres formas sencillas de mejorar la flexibilidad de estas líneas, una es tumbado boca arriba dejando caer el brazo por fuera, la otra es utilizando el marco de una puerta y la última es asistiéndonos con una polea o banda.

Para estirar la linea anterior superficial debemos mantener siempre el brazo en posición neutra, y para la linea anterior profunda debemos colocar el brazo en posición prona mediante una rotación medial del hombro. 

Para intensificar el estiramiento de la LASB realizaremos también una hiperextensión de la muñeca y estiraremos completamente los dedos. 

Como cabe imaginar cuando elongamos estas lineas anteriores de los brazos estamos realizando a su vez una contracción de sus opuestas, las lineas posteriores superficial y profunda. Pero si queremos intensificar el estiramiento de las líneas posteriores (LPSB y LPPB) podemos recurrir al clásico estiramiento de hombro que consiste en llevar el brazo horizontalmente por delante del pecho y traccionarlo hacia el hombro contrario utilizando la otra mano.

Aquí te dejo un pequeño vídeo con algunas ideas que os pueden resultar útiles y fáciles de implementar:

Si crees que puede ayudar a más personas, te animo a compartirlo en tus redes sociales. Utiliza el hashtag #fitnessfascial ;)

Bibliografía

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