Kettlebell: desde Rusia con pasión

​Hoy os voy a hablar sobre la kettlebell o pesa rusa, una herramienta que me tiene enamorada por su funcionalidad, dinamismo y complejidad.

Érase una vez, desde un lejano país…

La kettlebell me llamó la atención el día que nos conocimos, de eso hace ya más de dos años. La verdad es que no hubo flechazo en esos primeros momentos. Cuando me la presentaron, no me dijeron nada de su origen, sus pretensiones, como le gustaba que la cogieran, todas las posiciones que se podían realizar… con lo que se quedó en un amor de verano. Fue emocionante e intenso pero no acabó de cuajar.

​Unos meses más tarde, sucedió un inesperado cambio en mi vida profesional que trazó un nuevo rumbo e hizo que nos reencontraramos de nuevo. En esta ocasión eché mano de este programa de ejercicios en el que es la protagonista y con el que recuperé mi interés por ella.

Durante las siguientes semanas su compañía se convirtió en una especie de terapia, los momentos que pasábamos juntas me olvidaba de todo y desahogaba mis penas. Por si no fuera suficiente, al mismo tiempo me retaba, cada día me hacía más fuerte y resistente.

De alguna manera, podría decir que me recuperó y remodeló física y mentalmente, preparándome para los cambios que se avecinaban y que dieron origen a este proyecto.

Intentando consolidar la relación

Tras esa primera etapa, quise ir más allá y encontré un instructor que la conocía bastante bien, pero desde ​un punto de vista que a mí no me resultaba del todo beneficioso.

Todavía no estaba preparada todavía por las demandas motrices que se requerían, esto me ocasionaba sobrecargas musculares que me obligaban a visitar al fisio de forma recurrente. Era evidente que algo seguía sin funcionar entre nosotras. No quedaba otra solución que ​someternos a terapia de pareja.

A principios de 2017 logré dar con los guías adecuados​​ que me han hecho replantearme mi manera relacionarme con mi cuerpo, con el movimiento y con la kettlebell.

Y esa es la fase en la que​ seguimos ahora mismo, reseteando todo lo aprendido y empezando de nuevo. Mi amante rusa y yo hemos decidido que vamos a darnos una segunda oportunidad.

¿Por qué entrenar con kettlebells resulta adictiv​o?

Confieso que desde el principio me gustó su diseño, es atractiva; “exótica”, pero lo que más me cautivó fue su versatilidad, ya que puedes integrarla en gran cantidad de ejercicios calisténicos para añadirles intensidad. Además te ayuda a lograr objetivos diferentes dependiendo del ejercicio y del peso elegido: fuerza, resistencia, HIIT,…

Sin embargo, por encima de las cualidades anteriores, no puede faltar la mención especial a los ejercicios originales que la han llevado a la fama; swing, clean, jerk y snatch, los cuales le otorgan diferentes utilidades con respecto a otras herramientas como pueden ser las mancuernas.

Precisamente el componente balístico de los movimientos mencionados y la diferencia en la situación del centro de masas con respecto al agarre, provoca una pérdida de estabilidad que te desafía constantemente y que debes compensar tú mismo​. También te obliga a mantener la concentración y estar atento a sus oscilaciones, cambio de posición, tipo de agarre, impulso,… pues cualquier despiste tiene consecuencias impredecibles.

 ¿Qué sucede si no estás preparado?

Si quieres sacarle todo el provecho a una kettlebell, debes tener claro que tú eres la máquina y el que controla el movimiento, por lo que si tus engranajes no están bien engrasados (movilidad articular) y tus soportes son débiles e inestables (falta de control y fuerza del core), con el tiempo es probable que empieces a sufrir lesiones debido a indebidas compensaciones y/o dejes de progresar en cantidad y calidad.

Así que no tengas prisa, es más fácil ir despacio y con buena letra que tener que dar marcha atrás, reaprender y tener que eliminar ciertos “vicios” como me sucedió a mí. Como ya te relaté más arriba, yo tuve que retroceder debido que mis hombros y escápulas no cumplían su cometido y me generaban molestias en la espalda.

Algunas patologías posturales a tener en cuenta

Esos síntomas respondían al síndrome cruzado superior. Puede que te resulte un término extraño pero lo cierto es que es demasiado común debido las posturas habituales de trabajo y ocio que tenemos en la actualidad. Las típicas señales que indican el padecimiento de esta patología son hombros antepulsados y con movilidad reducida, trapecios sobrecargados, inestabilidad escapular,…

También existe un síndrome cruzado inferior; que se caracteriza por tener psoas y cuadrado lumbar acortados generando hiperlordosis lumbar, y debilidad en el transverso abdominal y glúteos. Lo cierto es que con frecuencia se manifiestan ambos a la vez, uno tiende a causar o agravar el otro.

En mi caso los movimientos por encima de la cabeza (“overhead”) como el press militar me resultaban muy incómodos de realizar, notaba que exageraba la curvatura lumbar, con lo cual me acababa doliendo la parte baja de la espalda y no avanzaba al mismo ritmo que en otros ejercicios.

Cuando me inscribí en el curso de “Entrenador certificado en kettlebell” de G-SE estaba decidida a aprovecharlo al máximo. Me preocupaba ese impedimento físico así que busqué asesoramiento profesional para afrontar esta patología.

Evaluar, detectar y corregir

Con la ayuda de Juanje Ojeda y tras más de dos meses trabajando de forma diaria empecé a ver resultados, no solo corrigiendo las restricciones que me afectaban sino además he notado mejoría en muchas otras articulaciones, más fuerza, resistencia, flexibilidad,… pero lo más importante es el aprendizaje y cambio de perspectiva que ha supuesto a nivel profesional y personal.

Si bien para enseñar la técnica cada vez hay más instructores habilitados, muchos obvian la parte más importante del fitness; evaluar, detectar y corregir las aptitudes del practicante en relación al ejercicio que se prescribe. Esta forma de trabajo la aprendí posteriormente con Ariel Couceiro.

​La primera regla de un buen entrenador es habilitar el ejercicio o movimiento ​a la persona entrenada y no al revés.

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​Consejos para empezar tu relación con buen pie

En resumen, utilizar correctamente una pesa rusa no es tan sencillo como cogerla y balancearla, que aunque es divertido y desafiante, también resulta algo temerario y puede dejarte alguna secuela.

Si estás interesado/a en conocer y profundizar sobre la utilización de las kettlebells en todas sus variantes, te recomiendo KBLA (Kettlebell Latinoamérica) donde podrás encontrar guías, videos y otra información de calidad totalmente gratuitas.

Por último, te dejo una reflexión final:

Utilizar kettlebells, correas de suspensión, bosu, bandas elásticas… u otros elementos inestables no convierten un entrenamiento en funcional. Si un entrenamiento no logra una mejoría de la salud a largo plazo es disfuncional y también será una pérdida de tiempo y de dinero.

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  1. buen articulo, muchas gracias

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